Sin tratamiento

Para Efecto Cocuyo he realizado este seriado de trabajos sobre la escasez de medicamentos e insumos para tratar a los enfermos venezolanos.

Aquí el especial que incluye diez casos que dan cuenta del drama que la escasez de medicamentos generó en niños, niñas y adolescentes, pacientes de distintas enfermedades en una Venezuela #SinTratamiento

Otros trabajos sobre el tema

Ariel Zipagauta tiene 7 años y desde su camilla pide agua constantemente. Está pálida, tiene los labios resecos y una contextura demasiado delgada. Hace unas semanas le fue rapada la cabeza para poder aplicarle un drenaje manual que busca enfrentar la hidrocefalia que sufre. Un tumor cerebral maligno fue diagnosticado hace dos meses y ya había desatado consecuencias: diabetes insípida, anemia crónica e hidrocefalia obstructiva. A su familia le urge encontrar una válvula de presión media para después seguir el tratamiento indicado contra el cáncer, que crece aceleradamente. Al menos tres niños más esperan allí por una válvula igual.

Laboratorios públicos y privados se encuentran frente a frente con la escasez de reactivos y desde el Colegio de Bioanalistas alertan que este 2016 las deudas del sector ascienden a los 70 millones de dólares, razón por la cual en lo que va de año no se ha importado lo necesario para la realización de exámenes de todo tipo.

“Hay momentos en los que siento que me estoy quemando, que me están clavando un cuchillo en todo el cuerpo, o una sola puñalada muy fuerte en el corazón. Otras veces son las piernas, pero lo peor es el dolor de cabeza. Eso me llevó a cirugía el 22 de octubre, porque ya estaba perdiendo la visión”, cuenta Dayana Niño, paciente de lupus severo. En esa oportunidad pasó hasta dos meses sin medicación. Ditchelly Burgos, de 7 años, también padece la enfermedad y, tras estar tres meses sin tratamiento, se agravó al punto de perder momentáneamente la vista.

En una bolsa trasparente con cierre plástico, Saúl Simoza recibió este lunes 21 de septiembre las tabletas sueltas de Sirolimus (Rapamune) que debe consumir para evitar el rechazo de su riñón, trasplantado hace 18 años. El medicamento, que llevaba más de un mes sin aparecer por la Farmacia de Alto Costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) ubicada en Los Ruices, le fue entregado de esa forma a pesar de las normas de salubridad indicadas por el laboratorio Pfizer.

Con la voz quebrada y a punto de llorar, Sonia Correa se lamenta por el dolor corporal que la aqueja. “Me duele todo. Las coyunturas las tengo endurecidas. A veces me tiembla la mano derecha y me caigo porque pierdo el equilibrio fácilmente”, dice la maracayera de 52 años que fue diagnosticada con Mal de Parkinson hace 3 años. El medicamento que la estabiliza, denominado Sinemet (levadopa), se consigue esporádicamente en las farmacias privadas, pero como necesita una cápsula cada 4 horas, una caja no le dura ni un mes.

“Tenía una fuerza bruta que de ningún modo podía controlar. Pateaba, gritaba, parecía como poseída y ni su esposo, ni el médico, ni el vigilante la podían aquietar”, recuerda la tía de Dionelis Azócar del episodio protagonizado por su sobrina, una mujer de 40 años que sufre de epilepsia y que tras agotarse el fármaco indicado para el control de su condición: Dilantin, debió cambiar de tratamiento  por uno que le causó una desfavorable reacción.

Estar 29 días hospitalizada en una camilla no le borra la bella sonrisa a Fabiola, una niña de 2 años y 8 meses, diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda el 7 de agosto de este año. Además de sumar fuerzas para mantenerse fuertes y luchar por la salud de la pequeña, la familia debe lidiar con la búsqueda de los medicamentos recetados por el médico para el tratamiento. Marta Navas, la abuela, dice que ha sido una tarea difícil: de los 7 fármacos solo 4 fueron obtenidos a través de las farmacias de alto costo del Seguro Social de Caracas. El resto se los donaron luego de hacer una campaña de servicio público en las redes sociales, porque no los consiguieron en ningún sitio.

A María de los Ángeles Valecillos Páez, de 32 años de edad, le cambió la vida el miércoles de ceniza de este 2015.  Ese día, el mismo que marca el inicio de la cuaresma de los católicos, le diagnosticaron un tumor maligno en el seno izquierdo. Desde entonces, lucha no solo contra enfermedad, también acceder a un tratamiento que en teoría el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (Ivss), a través de las farmacias de alto costo, brinda de manera gratuita.De los 60 fármacos que necesitó para sus siete primeras sesiones de quimioterapia, le entregaron tres en la sede de Barinas, ciudad donde reside

La sencilla alegría de correr, disfrutar de una caimanera de fútbol o cualquier juego propio de niños es una angustia para Rafael Navas y su esposa, los padres de los gemelos Jesús David y Sebastián Rafael. A diferencia de otros pequeños, estos hermanos de 9 años de edad si se lastiman no cicatrizarían con normalidad y una leve lesión podría representarles una complicación importante. Sufren de hemofilia tipo B severa,trastorno que dificulta la coagulación de la sangre por falta del factor IX; y desde el primero de abril pasado no cuentan con el tratamiento adecuado para su condición, debido a que las profilaxis preventivas que brindaban las instituciones especializadas como el Banco Municipal de Sangre fueron suspendidas.

La hija de Verónica Rosales tiene 11 años y fue diagnosticada desde hace cuatro años con astrocitoma, un tipo de tumor cerebral.  La última vez que recibió tratamiento fue el 27 de agosto; es decir, ha perdido dos sesiones de quimioterapia. Este 10 de agosto, las madres  de  pacientes con cáncer salieron a las puertas del Hospital  J.M. de los Ríos para protestar por la intermitencia en el servicio y pusieron en evidencia el hecho de que este lunes no se reactivó el servicio de Oncología. Sus hijos enfermos, algunos en sillas de ruedas, amputados y con tapabocas, las acompañaban durante la manifestación.

El desespero llevó a Kevin, paciente renal, a hacerle caso a una amiga que le comentó sobre la prednisona uso veterinario. Esta es de fácil acceso en tiendas de mascotas, aunque mucho más costosa que la de humanos que está regulada a dos bolívares. Se encuentra en casi cualquier tienda de mascotas entre 250 y 500 bolívares.

Que se mentalicen para volver a las inyecciones, porque insumos para las bombas de insulina no hay“, le dijeron trabajadores de Servimedic a Nataly Valenzuela, paciente con diabetes tipo 1, cuando preguntó por la disponibilidad de catéteres, sensores y reservorios necesarios para el funcionamiento de la bomba de infusión que usó hasta este año.