Monthly Archives: December 2014

2014

Despedir el 2014 me encanta. Me entusiasma mucho lo que vendrá, y estoy aliviada de dejar tantas cosas atrás.

Este año me sentí más venezolana que nunca; me puse en el lugar de otros; conocí la desesperanza y la esperanza; quise cambiar el mundo; tomé mil decisiones y me equivoqué en unas varias; lloré; entendí para lo que nací; conocí gente valiosa y me alejé de gente que amo; visité nuevos sitios y extrañé lugares que tengo muy presentes; viajé poco, pero viví bastante; le di la bienvenida a dos personitas que nacieron para hacernos suspirar y despedí desde lejos a grandes personajes que dijeron adiós; trabajé hasta el cansancio; salí todo lo que quise; comí lo que me gusta; fui feliz; estuve triste; me molesté; me ilusioné; amé. Pero lo más importante es que volví a lo que que alguna vez fui y me alejé de lo que no debí ser.

Para el 2015 deseo tener presente siempre que dar lo mejor de mí significa acercarme al país y al mundo con el que sueño. Dar el ejemplo y crear conciencia de que la voluntad es lo que nos mueve es, lo que a mi parecer, hace falta en nosotros.

A todos  mis allegados, y a los que no están tan cerca de mí, les deseo más que felicidad y abundancia, un 2015 de voluntad para hacer lo que quieran y que eso que quieran sea para mejorar en sí mismos, su familia, su comunidad, su ciudad, su país, y/o el mundo. ¡Adelante!

¡Bienvenido 2015!

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Kubin y las cuatros fases del proceso creativo de Wallas.

Enero 2012

Comienzo este ensayo con una consideración personal referente a la creatividad. El fenómeno creativo no se estanca en determinadas etapas, del mismo modo que su comprensión absoluta está muy lejos de ser hallada. La teoría que plantea Wallas sobre cuatro fases del proceso creativo, nace de la búsqueda de alguna explicación sobre un fenómeno que, hasta cierto punto, tiene factores individuales  imposibles de explicar por medio de la generalización. Por lo tanto, como este estudio evalúa la experiencia de un solo creador, el resultado final nos ofrecerá únicamente aquellos aspectos que ejemplifiquen y avalen la teoría planteada. En consecuencia quedarán excluidas del artículo, las peculiaridades que también intervienen en el resultado final, pero no se apegan a la teoría base de su reflexión.

En Sobre mis experiencias oníricas, de Kubin, podemos ubicar distintos aspectos de la fase de preparación. En el sueño, él consiguió, no sólo la inspiración, sino la motivación para la realización de sus ilustraciones. Explicó que a través de la contraposición de la conciencia diurna y nocturna, encontró la manera de recrear en su mente figuras que posteriormente le servirían para sus obras. Debió, por lo tanto, tener una actitud favorable para captar aquellas imágenes útiles, comparable con la “actitud creadora de apertura” que hay en Wallas. Cuando el alemán nos habla sobre “reunir fragmentos dispersos que iban emergiendo delicadamente de tal manera que el resultado obtenido fuera un todo” está claro que propone una situación problemática que decidió enfrentar hasta conseguir una solución, un nuevo orden, un nuevo “todo”. Esos fragmentos dispersos son las mismas figuras. Florecen en grandes cantidades y en desorden, por lo que el creador debe realizar una selección muy minuciosa. En Wallas sería un “análisis cuidadoso que permite separar lo superfluo, definiendo así la situación de conflicto de manera precisa”.

La fase de incubación tiene una característica peculiar que podemos llamar bloqueo. Aquí, el creador, tras varios intentos, no consigue mover las piezas de manera correcta y aunque ya tenga en mira el problema a tratar, no logra llegar a la  solución que tiene visualizada. Kubin lo denomina hechizo. Refiere que cuando está bajo ese efecto “no hay forma de imaginar los rostros de los personajes principales”. También relata una experiencia en donde  su amigo Meyrink “entró en una fase de esterilidad creativa que duró años”. Wallas no establece la duración exacta de los bloqueos, sin embargo aclara que para enfrentarlo, es necesario un período de incubación, que incluye distanciamiento, pausa y alejamiento de la situación problemática. “Un pequeño paseo o un viaje al pueblecito de al lado” o “unas cuantas semanas viajando por mi propio pasado” evidencian en el ilustrador la ejecución de tal acción.

La tercera fase responde al nombre de Iluminación y en ella el creador debe tener la convicción de haber hallado una solución. Dice Wallas que dicha consecución viene acompañada de procesos emotivos y un sentimiento de conclusión. En Constataciones, Kubin escribe lo siguiente: “Cuando los creaba, en el curso de mi vida, me embargaba siempre una especie de ligereza de ánimo inexplicable, una liberación de la absurda opresión que ejercían ciertos poderes elementales peligrosamente pegados a mi espalda” El ilustrador refiere a quitarse un peso de encima, al igual que lo hacemos cualquiera de nosotros al finalizar un asunto pendiente. Por eso, establecemos la semejanza con el sentimiento de finalización de Wallas.

Asimismo, el teórico nos habla sobre el carácter súbito con el que surge durante esta etapa el impulso creador. Alfred Kubin lo ejemplifica en su experiencia con Meyrink que se mencionó anteriormente. Relata que a medida que el autor escribía le iba dando los capítulos para ser ilustrados. Luego, el escritor entró en la fase de bloqueo y el ilustrador impaciente, cautivado por lo que ya había empezado, no esperó la conclusión sino confiesa que: “utilicé los dibujos que ya había hecho para ilustrar mi propia novela Die andere Seite (Al otro lado)”. Este impulso creador no pudo ser atenuado y dio como resultado una obra, tal vez muy distinta a la que en principio pensaba crear.

La verificación debe realizarse, en primer lugar, por el mismo creador. Ésta puede llegar a ser la última fase, si el autor cree por terminada la obra y así lo establece el ámbito. De no ser de esta forma, vuelven a las fases anteriores hasta concluir. El ente externo al que denominamos ámbito, son los profesionales del tema capaces de legitimar la obra creativa. Para Kubin “Cuando se es ilustrador se suele entrar en contacto a menudo con los autores y siempre con los editores”. Ambos forman su ámbito. “Las experiencias que he tenido con autores vivos siempre han sido buenas, al final todo el mundo se sentía satisfecho (…) Sólo ha habido un escritor  –Paul Scheerbart- que no haya estado de acuerdo con mi forma de interpretar artísticamente sus inspiraciones” En esa ocasión, Kubin le envió la obra resuelta y el narrador “se sintió terriblemente defraudado, triste y trastornado” por lo que tuvo que cambiar algunas cosas,  tranquilizando de esta forma al autor. Scheertbart, sería el ámbito que negaría su obra como creativa y tras una vuelta por las fases anteriores Kubin logró un producto final que los complaciera a ambos.

Kubin también habla sobre una ocasión en la que no se da la verificación “A veces puede darse la situación endemoniada de que todo esté aparentemente bien, pero que sea imposible realizar la última revisión”  El producto final no termina como fue deseado y posiblemente concluya con errores. Ya en la última parte de las Constataciones Kubin expresa que varios críticos llegaron a  denominarlo un “filósofo que dibuja” a lo que él contestó “Reconozco que soy un visionario, incluso alguien que ve alucinaciones, alguien cuya visión del mundo depende de los verdaderos filósofos” Tal vez, esa frase ejemplifique la importancia que tiene el ámbito no sólo para las obras sino para la vida misma. Una obra sin el reconocimiento no es creativa. La visión del mundo de Alfred Kubin, necesita de aquellos que lo encaminen, que le planteen las líneas a vencer para demostrar su genio creador.

Las cuatro fases de Wallas se han podido ejemplificar con los textos y las experiencias de Kubin.  También pudimos apreciar la dificultad que recae sobre el fenómeno de la creatividad y entendimos que no es tan esquematizada como pareciera ser al leer la teoría base por primera vez. Tras la creación hay fenómenos ocultos que, tal vez, ni los mismos creadores sepan explicar. Conseguir las generalidades accesibles para nuestros sentidos y conocimientos, que puedan ser evidenciadas con ejemplos como este, son sostenidas porque buscan explicación de lo perceptible. La creatividad es un tema filosófico. Cuando se consiga la receta para obtenerla, perderá su chispa y su importancia, por lo que  las artes y las ciencias perderán su razón de ser.