Monthly Archives: April 2013

Dos cosas colman el ánimo con una admiración y una veneración siempre renovadas y crecientes, cuanto más frecuente y continuadamente reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí. Ambas cosas no debo buscarlas ni limitarme a conjeturarlas, como si estuvieran ocultas entre tinieblas o tan en lontananza que se hallaran fuera de mi horizonte; yo las veo ante mí y las relaciono inmediatamente con la consciencia de mi existir.

Kant

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Dios

¿Y si al decírtelo me estoy diciendo que creo en Dios?

Ayer creí en Dios. Hoy no sé. Vivo entrelazando casualidades que le achaco a la vida, al trajín caraqueño, pero … ¿y si ese es Dios? La fuerza sobrehumana que hace que todo se confabule para que dos mortales se crucen a determinada hora y en determinado sitio. O el que hace que al terminar tu clase de yoga sientas lo que algunos llaman PAZ. Puede ser él quien te regala una sonrisa cuando miras el cielo nublado mientras caen diminutas gotas justo al momento en que esperas que pase algo. Y es él quien hace que pase algo, sin haber razón alguna. O tú no ves la razón, pero pasa porque así él lo quiere. Pasa algo y dices: Ese es Dios.

¿Y si ya no soy atea?

Ayer creí en Dios. Hoy no sé.

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Maldita Dulzura – Vetusta Morla

Hablemos de ruina y espina,
hablemos de polvo y herida,
de mi miedo a las alturas,
lo que quieras, pero hablemos

de todo menos del tiempo
que se escurre entre los dedos.

Hablemos para no oirnos,
bebamos para no vernos.
Hablando pasan los dias
que nos quedan para irnos.
Yo al bucle de tu olvido
tú al redil de mis instintos.

Maldita dulzura la tuya.
Maldita dulzura la tuya.
Maldita dulzura la tuya.

Me hablas de ruina y espina,
me clavas el polvo en la herida,
me culpas de las alturas,
que ves desde tus zapatos,

no quieres hablar del tiempo
aunque esté de nuestro lado.

Y hablas para no oirme,
y bebes para no verme.
Yo callo y rio y bebo,
no doy tregua ni consuelo.
No es por maldad lo juro
es que me divierte el juego.

Maldita dulzura la mía.
Maldita dulzura la mía.
Maldita dulzura la mía.

Maldita dulzura la nuestra.